Knauf en la ELBPHILHARMONIE

Cómo Knauf interpreta la música más perfecta del mundo en Elbphilharmonie


La Elbphilharmonie de Hamburgo es una proeza arquitectónica y artística, y, en al menos un nivel, mensurable con precisión matemática: la acústica.

Ello es así porque el auditorio con capacidad para 2.100 personas—el mayor de tres salas que alberga el edificio de 110 metros de altura, el más elevado de la ciudad— fue creado con diseño paramétrico. Este es un proceso por el cual los diseñadores elaboran la forma de un objeto empleando algoritmos, con los cuales se crearon cada uno de los más de 10.000 diferentes paneles acústicos de fibra de yeso, producidos por Knauf.

El resultado es el sonido magistral del Elbphilharmonie, creado por el estudio arquitectónico suizo Herzog & De Meuron, que trabajó con el diseñador acústico japonés Yasuhisa Toyota para conseguir la calidad del sonido deseada.

“Una de mis principales metas es que el público puede escuchar de igual manera en cualquier sitio de la sala, independientemente de si es en la primera o la última fila”, dijo Toyota. “Para lograr esto, el acústico tiene que consensuar directamente con el estudio de arquitectura… Si hubiera un material que sería excelente para la acústica pero que no combinara o armonizara con el concepto del diseño, sería el acústico quien debería dar un paso atrás”.

El complejo cultural —que también incluye 45 apartamentos exclusivos, el hotel Westin Hamburg, restaurantes, y vistas panorámicas, además de un mirador— domina la ciudad con su espectacular perfil de proa, que se abre como una divisoria de aguas en Hamburgo, en la encrucijada del mar del Norte y del Elba. La inmersión acústica en el Elbphilharmonie evoca, con dimensión y calidad magníficos, la magia del caracol que emite el susurro del mar cuando uno se lo lleva al oído.

“Una sala de conciertos no es otra cosa que un instrumento musical de grandes dimensiones”, dijo Toyota en una entrevista con Sascha Borrée. En esa conversación, el experto en acústica comparó un auditorio con un instrumento mucho más pequeño, como un violín, que debería funcionar de manera mucho más simple. Sin embargo, agregó, “hasta la fecha nadie pudo copiar un Stradivarius al punto de generar una ilusión de autenticidad”. Nunca, destacó, se escatimaron los intentos, “con y sin apoyo de computadoras”.

Cada uno de los 10.287 paneles acústicos de la sala principal es de diseño singular y tiene una función única en la distribución del sonido. En su conjunto, los paneles componen la “piel” de una superficie de 6.000 metros cuadrados que recubre el interior del edificio, fabricados en su totalidad de materia prima GIFAtec de Knauf Integral. Su fabricación demandó siete años.

Estas placas de Knauf Integral consisten en yeso y fibras de celulosa compactadas por aplicación de una fuerza de 1.500 kilos por metro cúbico. Además de su alta densidad son incombustibles, por lo que se adaptan perfectamente a las condiciones que debe reunir una sala de conciertos. El fabricante modificó su composición especialmente para la Elbphilharmonie y produjo una variante de color más clara. Para dar forma a las paredes de 180 milímetros de espesor —imprescindible según los cálculos acústicos— fue necesario encolar hasta cinco placas de yeso en crudo.

Esqueleto de acero, piel de yeso

Como estructura portante para dar forma a la “piel” se utilizaron cuadernas de acero cortadas individualmente con láser. En total se produjeron, midieron y montaron 3500 piezas diferentes. Las cuadernas fueron colgadas de la envoltura interior de hormigón de la sala de concierto —acústicamente desacoplada del edificio principal— utilizando fijaciones articuladas especiales para compensar las diferentes inclinaciones de los puntos de suspensión.

Luego se realizó una operación de fresado del relieve de las paredes, o sea los 10.287 paneles, la piel de yeso del auditorio. La longitud total es de 1,5 millones de metros, con una profundidad que va de 5 milímetros a 90 milímetros. Para lograr un acabado final perfecto, los especialistas de Hasenkopf repasaron la superficie a mano y la recubrieron de una laca de protección transparente.

Elbphilharmonie nació de la combinación de los más avanzados recursos arquitectónicos, tecnológicos, acústicos y de construcción. Todo ello es mensurable. El resultado, la inmersión en la perfección de la música, es inconmensurable y, por ende, difícil de describir con palabras, con excepción quizás de una: belleza.